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Glue pieces

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Cuando mi madre decidió que tenia facilidad para la actuación no se lo pensó demasiado. Así era ella, atrabiliaria y genocida. Me vistió de arlequín y me dijo: “andando”.

Entonces yo no tenia puta idea de lo que estaba pasando. Generalmente así sucede cuando tu vida esta a punto de cambiar, vas, vienes, subes, bajas, das vueltas, te sacudes, vomitas, ríes, lloras, te opones, aceptas, y al final todo lo que te queda es un recuerdo dulce o uno doloroso, un recuerdo que no se te borra de la cabeza jamas. A veces tu vida cambia tanto que un día te despiertas a medianoche sin saber quien eres y te tiras por la ventana desde un quinto piso.

Aquel día todo el puto vecindario se reía de aquel ridículo niño travesti de cinco años con cara pintada camino a su destino, aquello fue como un concentrado de lo que mi vida iba a ser de ahi en adelante, entendí que solo tenia dos opciones: o me adaptaba y cerraba los putos oídos y lo disfrutaba, o era hombre muerto, mi madre me jalaba de la mano decidida a cumplir sus egoístas sueños para llevarme con el maestro de actuación que el día anterior había llegado a la escuela.

Recuerdo que sonreí y baile como nunca.

En la clase de hoy, nos hemos puesto de acuerdo para tomar el recuerdo mas remoto, mas vergonzoso y mas escondido que encontremos para personalizarlo en el mundo de todos los días.

Yo soy un puto arlequín, feliz, espontáneo, de cara pintada, atrabiliario y egocéntrico, ocurrente y malicioso, egoísta, hijo de puta y festivo. Nos vemos con mi madre en la explanada de la biblioteca. No olviden, el disfraz debe ser tan bueno que nadie debe reconocerlos. Quien este visible sera reprobado.

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